Cuando se trata de elaborar buen vino, la naturaleza es el mejor aliado. Esto es algo que Dominio del Águila conoce muy bien desde que hace casi 10 años, su fundador, Jorge Monzón, comenzó a elaborar vino con D.O. “Ribera del Duero”, con unos resultados excepcionales.

En la actualidad, Dominio del Águila está acometiendo un ambicioso proyecto de inversión para la construcción de una bodega que conjugue lo tradicional con lo moderno, y que sobre todo, respete la naturaleza y haga provecho de todo lo que ésta puede aportar al vino.

Para que este reto se materialice en una realidad, Dominio del Águila ha confiado en los amplios conocimientos, profesionalidad y buen hacer de Nirosa. No en vano, la realización de más de una decena de bodegas en la Ribera del Duero, avalan su experiencia.

Nirosa acepta el reto, bajo el formato EPCM (Engineering, Procurement & Construction Management), y siempre de la mano de la propiedad, se concibe una bodega compuesta por cuatro cuerpos abovedados enterrados y adosados entre sí, capaces de mimetizarse con el entorno compuesto por viñedos viejos y terrenos salpicados de encinas solitarias.

Diseño de la bodega respetando la naturaleza

La bodega ha sido diseñada, desde un profundo respeto a la naturaleza, para aprovechar todo aquello que ésta nos puede aportar. De este modo, las fuerzas naturales serán aprovechadas para la introducción de la uva en los depósitos de vinificación, ya que los racimos caerán por gravedad a estos, gracias a las cerceras que se dispondrán en la parte superior de las bóvedas. Por otro lado, las condiciones óptimas de temperatura y humedad para el envejecimiento del vino se obtendrán gracias a la propia concepción enterrada de la construcción y a los sistemas de ventilación controlada que se han diseñado.

Con estas premisas, la nueva bodega asegura la obtención de un vino de la más alta calidad, y Dominio del Águila y Nirosa brindan por ello.